Teatro express: Una escena reinventada
Ovejas del Mal: El Engaño del Polvo
(En
tal charlatanería iban don Quijote y su escudero Sancho Panza cuando el anciano perdido
en su fantasía vio que, por el camino en el cual ellos iban, venía hacia ellos una
grande y espesa nube de polvo).
Don
Quijote: ¡Sancho! ¿Ves aquel polvo que ahí se levanta?
Sancho: Obviamente que la veo, señor.
Don Quijote: ¡Es un ejército, un escuadrón formado por soldados fuertes y
valientes!
Sancho: Solo veo dos grandes manadas de ovejas y carneros ¡No hay ningún
ejército!
¿Acaso no siente un fuerte olor a pasto?
(Se oye “¡BEEEH!”)
Don Quijote: ¡Combatiré el mal y seré un campeón!
Pastores: ¡Tiren piedras a ese loco! ¡Él creyó que iba a poder ganarles a
nuestras súper ovejas! Mejor vámonos, seamos empáticos y no dejemos que se siga
humillando con nuestro ejército tan fuerte y valiente de ovejas.
(Don Quijote cayó al suelo muy herido. Los pastores, riéndose, recogieron
su ganado y se fueron victoriosos).
Don Quijote: No eran soldados, pero eran ovejas malvadas. Seguro que ellas
no provienen de Dios.
Sancho Panza: Señor, estuve equivocado. No le creí, pero después de
presenciar estos sucesos, le creeré siempre, porque esas ovejas no eran
normales. Déjeme ayudarlo a levantarse.
(Don Quijote aceptó la ayuda de Sancho y se levantó del suelo. Sancho
tiene una expresión de trauma y susto por lo que acaba de ver. A don Quijote se
le ve tranquilo, pero al mismo tiempo vengativo).
Don Quijote: Vámonos Sancho. Ya no podemos hacer nada acá.

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